Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío.

Por ser Vos quien sois, bondad infinita.

Y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Amén.

 

Rezar a continuación la oración del día que corresponda.

 

 

Oración Final para todos los días

 

            V. Ruega por nosotros, Santa Rita.

            R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

 

 

Oración


Dios, que te dignaste dar tanta gracia a Santa Rita que amase a los enemigos y llevase en la frente y en el corazón las señales de tu caridad y pasión, te ruego me concedas que del mismo modo perdone a mis enemigos y contemple los dolores de tu pasión, para que consiga los premios prometidos a los mansos y a los que lloran. 

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

 

 

Día Primero

Por la señal, acto de contrición y oración inicial

 

Oración

Delante tuya, ¡oh gloriosa abogada Santa Rita!, mi alma siente hoy la necesidad de invocarte, y con gran esperanza recurro a tu refugio como patrocinadora de los casos más desesperados. 

Tú, que tan bien has entendido la expresión evangélica en que «serán bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos», y que te despojaste de todas las cosas de este mundo, desprende mi corazón del afecto a los bienes de esta tierra que le aprisionan, y haz que incesantemente y con firmeza de propósito reflexione las palabras del Divino Maestro, que dicen: «¿Qué servirá al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?»

 

Máxima

El desprendimiento de los bienes de la tierra, o sea la pobreza evangélica, es una gran riqueza para el cielo y un tesoro preciosísimo que nadie nos podrá quitar. (San Juan Crisóstomo.)

 

Propósito

Haré, mediante la protección de Santa Rita, por romper los lazos que tienen ligado mi afecto a las vanidades de este mundo.

 

Terminar con 3 Padrenuestros, Avemaría, Gloria y oración final

 

 

 

Día Segundo

Por la señal, acto de contrición y oración inicial

 

Oración
No basta, gloriosísima Santa Rita, protectora mía, que yo camine por la senda del bien si en él no soy perseverante. Tú que fuiste modelo de cristiana constancia en practicar la virtud, dame fuerza para que adelante más y más en la senda de las santas costumbres en que, con la gracia de Dios, intento ocuparme, procurando copiar en mi vida la del justo, que semejante a la aurora crece hasta el perfecto día a fin de que quede bien impresa en mi alma la sentencia del Divino Maestro, que dice: «El que perseverare hasta el fin, será salvo.»

 

Máxima
En el camino de la salvación todos debemos correr sin volver atrás hasta que lleguemos al término y mantener siempre vivo el deseo de correr más. (San Agustín.)

 

Propósito
Suplicaré siempre al Señor, muy especialmente en la Sagrada Comunión, el don de la perseverancia final.

 

Terminar con 3 Padrenuestros, Avemaría, Gloria y oración final

 

 

 

Día Tercero

Por la señal, acto de contrición y oración inicial

 

Oración
Aunque conozco bien, ¡oh gloriosísima Protectora mía Santa Rita!, que me es necesario despreciar los insultos y burlas de los impíos, que con toda astucia procuran llevarme por los caminos de su malicia, no obstante, es tan grande mi fragilidad, que al instante me asusta ese temor vano. Ven, pues, en mi ayuda, Santa bendita, con tu patrocinio, para que sepa imitarte en tu desprecio a los que se burlan de la doctrina de Jesucristo, y pueda libremente decir con San Pablo: «Yo no me avergüenzo del Evangelio.» De este modo nada será capaz de separarme del servicio de Dios.

 

Máxima
De nada sirve la amistad de los hombres, y nunca debemos complacerles con ofensa de Dios. (San Agustín.)

 

Propósito
Cuando me hallare en medio de los que se burlan de las enseñanzas de la Iglesia hablaré con entero valor por sostener la verdad.

 

Terminar con 3 Padrenuestros, Avemaría, Gloria y oración final