Novena Breve
Acto de Contricción
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío.
Por ser Vos quien sois, bondad infinita.
Y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.
Oración para todos los días
Oh Dios de infinita misericordia, que, disponiéndolo todo con admirable providencia, has puesto en tu Iglesia a los Santos para que fuesen modelo constante de todas las virtudes cristianas; y que, llevándolos a la gloria, los habéis constituido en abogados y protectores nuestros: escucha propicio los ruegos de tu sierva Rita, colocada en el mundo como ejemplar digno de ser imitado en los diferentes estados de la vida cristiana, y concédeme, por sus méritos e intercesi6n que, mediante el auxilio de tu divina gracia, pueda cumplir fielmente con las obligaciones de mi estado, para que me haga digno de obtener por su mediación lo que confiado pido en esta Novena, si ha de ser para gloria tuya y bien de nuestras almas.
Amén.
Rezar cuatro Padrenuestros, Avemarías y Glorias
1) Santa Rita, niña santa y doncella inmaculada; ruega por mi.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
2) Santa Rita, esposa ejemplar y madre abnegada; ruega por mi.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
3) Santa Rita, viuda irreprensible y modelo de virtudes; ruega por mi.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
4) Santa Rita, esposa de Cristo y observante religiosa; ruega por mi.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Pídase ahora a Dios, con toda fe y confianza, por intercesión de Santa Rita, la gracia que se desea alcanzar con esta Novena.
V. Señalaste, Señor, a tu sierva Santa Rita.
R. Con el sello de tu caridad y Pasión.
Oración Final
Oh Dios omnipotente, que te dignaste conceder a Santa Rita tanta gracia, a fin de que amase a sus enemigos y llevase impresa en su corazón y en su frente la señal de tu Pasión; te suplico, Señor, me concedas, por su intercesión y méritos, que de tal manera perdone a mis enemigos y considere los dolores de tu Pasión.
Que sea digno de la recompensa eterna, que has prometido a los humildes y piadosos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.