Oración del Enfermo
Señor, tú conoces mi vida y sabes mi dolor, has visto mis ojos llorar, mi rostro entristecerse, mi cuerpo lleno de dolencias y mi alma traspasada por la angustia.
Lo mismo que te pasó a ti cuando, camino de la cruz, todos te abandonaron.
Hazme comprender tus sufrimientos y con ellos el Amor que Tu nos tienes.
Y que yo también aprenda que uniendo mis dolores a Tus Dolores, tienen un valor redentor por mis hermanos.
Ayúdame a sufrir con Amor, hasta con alegría.
Te pido por todos los que sufren, por los enfermos como yo, por los pobres, los abandonados, los desvalidos, los que no tienen cariño ni comprensión y se sienten solos.
Señor, sé que también el dolor lo permites tu para mayor bien de los que te amamos.
Haz que estas dolencias que me aquejan me purifiquen, me hagan más humano, me transformen y me acerque más a Ti.
Amén.
Oración a María Santísima por la salud de los enfermos
Oh Virgen María, salud de los enfermos, que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo, participando íntimamente de sus dolores; acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él, para que las semillas esparcidas durante el Jubileo sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.
Madre misericordiosa, con fe nos volvemos hacia Ti.
Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto, plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones, para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento de la prueba y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí", seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande.
Virgen Inmaculada, haz que los frutos del Año Jubilar sean para nosotros y para nuestros seres queridos, prenda de un renovado empuje en la vida cristiana, para que en la contemplación del Rostro de Cristo Resucitado encontremos la abundancia de la misericordia de Dios y la alegría sin fin del Cielo.
Amén!
Oración por los Enfermos
Señor Jesucristo, que para redimir a los hombres y sanar a los enfermos quisiste asumir nuestra condición humana, mira con piedad a (decir el nombre de la persona) que está enfermo y necesita ser curado en el cuerpo y en el espíritu.
Reconfórtalo con tu poder para que levante su ánimo y pueda superar todos sus males y, ya que has querido asociarlo a tu Pasión redentora, haz que confíe en la eficacia del dolor para la salvación del mundo.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración por un Enfermo
Señor Jesús, aquel/a a quien amas está enfermo/a.
Tú lo puedes todo, te pido humildemente que le devuelvas la salud.
Pero, sin son otros tus designios, te pido le concedas la gracia de sobrellevar cristianamente su enfermedad.
En los caminos de Palestina tratabas a los enfermos con tal delicadeza que todos venían a ti, dame esa misma dulzura, ese tacto que es tan difícil de tener cuando se está sano.
Que yo sepa dominar mi nerviosismo para no agobiarle, que sepa sacrificar una parte de mis ocupaciones para acompañarles, si es su deseo.
Yo estoy lleno de vida, Señor, y te doy gracias por ello, pero haz que el sufrimiento de los demás me santifique, formándome en la abnegación y en la caridad.
Amén
Oración por la aceptación de la enfermedad
Ayúdame, Señor, a obtener el fruto espiritual que Tú pretendes con esta enfermedad que me has enviado.
Haz que comprenda que las enfermedades del cuerpo me ayudan a conseguir un conocimiento más perfecto del mismo, a desprenderme de todo lo creado y me invitan mediante la espontánea reflexión que trae consigo, sobre la brevedad de la vida, a trabajar con más empeño y seriedad en preparar mi alma para la vida futura donde no existe ni enfermedad ni pena, sino el eterno gozo de tu compañía.
Amen
¡Oh misericordioso Jesús, abrasado en ardiente amor de las almas!
Te suplico por las agonías de tu sacratísimo Corazón y por los dolores de tu Inmaculada Madre, que laves con tu sangre a todos los pecadores de la tierra que estén ahora en la agonía y tienen que morir hoy.
Amén.
Corazón agonizante de Jesús, ten misericordia de los moribundos.
Letanías del Sagrado Corazón de Jesús
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre -
(R: ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios - (R)
Corazón de Jesús, de majestad infinita - (R)
Corazón de Jesús, santuario de la divinidad - (R)
Corazón de Jesús, templo de la Santísima Trinidad - (R)
Corazón de Jesús, abismo de sabiduría - (R)
Corazón de Jesús, casa de Dios, puerta del Cielo - (R)
Corazón de Jesús, silla de la grandeza y de la majestad de Dios - (R)
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados - (R)
Corazón de Jesús, que reposas entre los lirios - (R)
Corazón de Jesús, océano de bondad - (R)
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad - (R)
Corazón de Jesús, trono de misericordia - (R)
Corazón de Jesús, tesoro que no se agota jamás - (R)
Corazón de Jesús, magnífico con los que te invocan - (R)
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos sido enriquecidos - (R)
Corazón de Jesús, modelo de todas las virtudes - (R)
Corazón de Jesús, infinitamente amable e infinitamente bueno - (R)
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad - (R)
Corazón de Jesús, objeto de las complacencias del Padre celestial - (R)
Corazón de Jesús, hostia viviente, Santa y agradable a Dios - (R)
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados - (R)
Corazón de Jesús, lleno de amargura por nuestra causa - (R)
Corazón de Jesús, triste hasta la muerte en el jardín de los Olivos - (R)
Corazón de Jesús, saciado de oprobios - (R)
Corazón de Jesús, herido de amor - (R)
Corazón de Jesús, obediente hasta morir en la cruz - (R)
Corazón de Jesús, desangrado en la cruz - (R)
Corazón de Jesús, traspasado por la lanza - (R)
Corazón de Jesús, transido de dolor por nuestros pecados - (R)
Corazón de Jesús, nuestra vida y nuestra resurrección - (R)
Corazón de Jesús, nuestra paz y nuestra reconciliación - (R)
Corazón de Jesús, ultrajado en el Santísimo Sacramento de tu amor - (R)
Corazón de Jesús, refugio de los pecadores - (R)
Corazón de Jesús, fuerza de los débiles - (R)
Corazón de Jesús, consuelo de los afligidos - (R)
Corazón de Jesús, perseverancia de los justos - (R)
Corazón de Jesús, salud y salvación de los que en Ti esperan - (R)
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren - (R)
Corazón de Jesús, dulce apoyo de tus adoradores - (R)
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos - (R)
Corazón de Jesús, vocación de los religiosos y religiosas - (R)
Corazón de Jesús, nuestra ayuda en las tribulaciones - (R)
Corazón de Jesús, protector de las familias que te invocan - (R)
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
V. Jesús, manso y humilde de corazón,
R. haz nuestro corazón, semejante al tuyo.
Por la salud de un hijo enfermo
Amado Señor, tú conoces el corazón de tus hijos, y no te quedas indiferente ante el pobre que te suplica.
Tú sabes lo que nos aflige el bienestar de nuestros niños, tu comprender la preocupación de los padres ante la enfermedad de alguno de sus hijos.
Vengo hoy, como el funcionario real del Evangelio, a pedirte que desciendas y sanes a nuestro (decir el nombre del niño enfermo).
Aún desde la preocupación que nos causa su enfermedad, desde el dolor y el desconcierto, si esta enfermedad está dentro de lo que tu permites, aceptamos este momento como ocasión de purificación, de abandono en tus manos, de ofrecimiento generoso de nuestras vidas.
Aceptamos este momento como una ocasión para unirnos desde el sufrimiento a los dolores de Cristo por la salvación del mundo (“con este sufrimiento, me uno, Señor, a tu pasión…”)
Ahora, Señor, a ti que quieres que tengamos vida en abundancia, te pido que por el poder del misterio de tu infancia y tu vida oculta en el hogar de Nazaret, sanes al niño a quien tú conoces y amas.
Cuida de su cuerpo y de su alma.
Pasa tu mano sanadora sobre él para que sienta tu alivio, tus cuidados y se restablezca prontamente, según tu voluntad.
Tú, que recibiste los amorosos cuidados de María y José, consuela y reanima a su papá y a su mamá, no dejes que caigan en la desesperación, en la duda, en la depresión, sino que desde su dolor y preocupación recurran a ti como fuente de verdadera, plena, y duradera sanación del cuerpo y del alma.
Te presentamos el lugar donde se encuentra el niño, reviste ese sitio con tu fuerza y gracia.
Aleja de allí todo lo que, material o espiritualmente, puedan ser un obstáculo para la pronta recuperación.
Te presentamos los profesionales médicos que atienden al niño, revístelos con tu sabiduría, ilumínalos para que logren dar con acierto en el diagnóstico y encuentren la medicación y tratamiento indicado.
Tómalos como instrumentos de tu sanación.
María, madre de Jesús y madre nuestra, que con esmero y constancia, cuidabas de tu niño, mira el corazón de la madre e infúndele confianza, para que también ella, como tú, pueda ver crecer a su hijo en estatura, sabiduría y gracia, delante de Dios y de los hombres.
Querido San José, tú que fuiste el protector de la Sagrada Familia, y la defendiste de todos los peligros y hasta de la muerte segura en la persecución de Herodes, te presento al papá de esta criatura, intercede ante tu amado Hijo Jesús, para que logre mantenerse fuerte aún en el dolor y la preocupación.
Que logre conseguir los medios necesarios para la buena atención de su hijo/a. ayúdalo a no decaer y a mantenerse lúcido a la voluntad de Dios.
Señor, tu dijiste que creyéramos que ya hemos obtenido lo que te pedimos con fe en oración.
Ahora levanto mi voz y mis brazos para darte gracias por la salud que recibirá este niño por el poder de tu amor que escucha esta oración confiada.
Reconocemos que ya estás actuando y sanando.
Como el funcionario del Evangelio, nosotros también reconoceremos que es en este mismo momento que estas restableciendo salud y bienestar.
Te alabo en fe. Te reconozco Señor y Salvador de nuestras vidas, sin ti estamos perdidos. Te amamos Señor y reconocemos tu grandeza.
A ti la gloria por los siglos sin fin.
Amén.
(Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria)