Consagración
Purísima Madre mía, quiero consagrarte mi corazón, mi voluntad, mi vida entera.
Llévame al Corazón de tu Divino Hijo Jesús, para que ÉL habite en mí.
Quiero ser totalmente tuyo, Madre mía y a partir de hoy servirte fielmente en lo que me mandes.
Sé dulce compañía en mi vida, no permitas que jamás me separe de ti, y en la hora de la muerte ven a buscarme para gozar de la eternidad en tu compañía.
Bendita y alabada seas por siempre mía.
Amén.
Oh, Señora mía
Oh, Madre mía
yo me ofrezco todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día:
mis ojos, mis oídos,
mi lengua, mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo,
oh Madre de bondad,
guárdame, defiéndeme,
utilízame, como instrumento
y posesión tuya.
Amén.