
La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama "Príncipe de los Espíritus Celestiales" y "Jefe de la Milicia Celestial".
Es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.
Es el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores. Los echó del cielo con su espada de fuego. También es el protector de los cristianos contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.
No solo durante la vida terrenal, San Miguel defiende y protege nuestras almas, él nos asiste de manera especial a la hora de la muerte ya que su oficio es recibir las almas de los elegidos en el momento de separarse de su cuerpo.
El mismo nombre de Miguel Significa "Quién como Dios"